Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2007.
Resumen
- 07/04/2007 16:02 - 02 - En el limbo I
- 14/04/2007 17:16 - La banda sonora de mi vida
- 23/04/2007 11:54 - Un día cualquiera
- 30/04/2007 14:57 - Novedades varias próximamente
02 - En el limbo I
De pronto, Alex se encontraba en una extraña sala de un color blanco brillante. Sus ojos tardaron un tiempo en acostumbrarse al cambio brusco de la oscuridad de la noche a la claridad de aquella habitación. Tras unos parpadeos, pudo apreciar mejor los detalles del lugar en que se encontraba o, mejor dicho, la ausencia de los mismos. La estancia era toda de color blanco: suelo, paredes y techo. Aunque no se podría decir si existía otra cosa que el suelo y, de haberlo, se encontraba a gran distancia. Alex estaba en el suelo, sentado como si se acabara de caer de culo y bastante aturdido y confuso. No comprendía qué hacía en aquél lugar; lo último que recordaba era haberse despedido de su novia.
Se puso en pie sin ningún esfuerzo, como si su cuerpo no pesara absolutamente nada, e intentó discernir la presencia de paredes, pero fue en vano. Sabía que había suelo porque lo notaba bajo sus pies, aunque no sabría decir de qué material estaba hecho. Por lo demás, era incapaz de diferenciar paredes o techo, o siquiera dónde terminaba el suelo o adivinar un horizonte; no había luz ni sombras, tan sólo el monótono blanco al que ya se había acostumbrado. Se encontraba abstraído en sus investigaciones cuando algo llamó clamorosamente su atención: un estruendo procedente de algún lugar a su espalda. Se giró rápidamente, aunque le pareció hacerlo a cámara lenta, y vio una enorme brecha frente a él, a unos tres metros de altura. Por aquella brecha cabría perfectamente el más alto jugador de baloncesto, pero lo que la atravesó no fue precisamente eso. Al principio, sólo alcanzó a distinguir un amasijo de plumas, pero cuando se esparcieron un poco, pudo ver con dificultad que era un hombre lo que entraba por la fisura. La velocidad que llevaba era tal que no se pudo fijar mejor, pero el supuesto hombre cayó aparatosamente detrás de Alex. Justo cuando intentaba observar con mayor atención qué era exactamente lo que acababa de caer un nuevo sonido ensordecedor llamó su atención.
Por la misma grieta aparecía ahora otro ser, que nada tenía que ver con el primero. Se trataba de algo horrendo, despidiendo un hedor fétido, como a azufre. Un par de cuernos coronaban su ancha frente y parecía llevar puesta una armadura medieval; en la zarpa derecha llevaba una enorme espada, similar a las cimitarras de los árabes y volaba gracias a un par de enormes alas membranosas, parecidas a las de los murciélagos, que surgían de su espalda. El demonio aterrizó pesadamente junto a Alex; era enorme, mediría más de dos metros, pero por alguna razón, Alex no sintió ningún miedo. Se giró para observar por fin qué fue lo primero que entró por la abertura que ahora se cerraba y pudo comprobar que, como ya sospechaba, se trataba de un ángel. No obstante, le sorprendió la cantidad de alas que tenía. Cualquiera que piense en un ángel, imagina un ser con forma humana y un par de alas emplumadas, como de ave, a la espalda. Pero el ser que se erguía ante él poseía dos pares de alas a la espalda y otro más en los tobillos, un ala en cada uno. Lucía una larga cabellera rubia que no parecía muy cuidada; tenía unos ojos brillantes de un azul penetrante; llevaba un peto metálico con un símbolo grabado que no sabría reconocer y, bajo el peto, una cota de escamas; en las piernas unos pantalones bastante ceñidos y, en la parte inferior, unas protecciones que parecían confeccionadas con algún metal similar al acero y oro. En la diestra blandía una espada que se parecía mucho a las katanas que solían usar los samurais del Japón medieval.
La banda sonora de mi vida
El otro día, saliendo de la estación de cercanías de Fuenlabrada, volviendo a casa tras otra jornada de trabajo, me encontré de pronto sumido en una profunda reflexión acerca del mundo que me rodeaba y las cosas que sucedían en torno a mí. Esto es algo que me ocurre muy a menudo, ir simplemente andando por la calle sin tener plena consciencia de que voy pensando en un tema y, de pronto, me doy cuenta de que estoy reflexionando acerca de algo... Es como si estuviera pensando sin darme cuenta, porque realmente no le estoy prestando atención a esa parte del cerebro... En fin, no voy a aburriros más con mis rarezas...
La cuestión es que estaba reflexionando acerca de lo que ya os he comentado. Y me di cuenta de que desde hace bastante tiempo (desde mi primer disc-man allá por el año 2001 o así, no me acuerdo bien) no presto demasiada atención a mi entorno. Bueno, siempre voy atento a la gente, mirando a todas partes, pero es para "detectar peligros" como posibles atracadores, atropellos, etc etc. Sin embargo, ya no escucho lo que dice la gente ni ningún otro sonido que pueda haber, porque voy enfrascado en mi música. Cuando, además, voy leyendo en el tren, me abstraigo de tal forma que, a veces, no soy consciente de nada de lo que ocurre a mi alrededor. Con la vista y la mente concentradas en la lectura (que generalmente me apasiona) y el sentido del oído ocupado con la música de mis auriculares, no sé (ni me importa, por lo general) qué está pasando en el vagón.
Cierto es que no llevo la música tan alta como para no poder escuchar los sonidos del exterior, pero me concentro en la música y lo demás no lo tengo en cuenta. Salvo algo escandaloso, como que alguien se ponga a gritar o haya un accidente en la calle o algo así.
Y, casi desde aquel primer disc-man, la banda sonora de mi vida se ha compuesto, principalmente, por música heavy. Desde hace años es la única música que escucho, salvo excepciones. Grupos como Sonata Arctica , Nightwish , Kamelot , Warcry , Symphony X , Iron Savior y muchos otros. Desde aquel disc-man con mp3 hasta mi reciente Creative Zen de 8 GB estos grupos enérgicos y cañeros me han acompañado a diario. Han sido mis compañeros de viaje, me han contado historias fascinantes, terribles tragedias, aventuras épicas... He aprendido a escuchar inglés (últimamente se me da muy bien), he conocido vocabulario de dicha lengua, he estudiado sus biografías y discografías, he comprado y bajado sus discos, he obtenido fondos de pantalla de los grupos y sus discos... Desde hace 6 años han formado parte de mi vida. Y me encanta haber descubierto este tipo de música. Ya he hablado en otras entradas a favor del heavy, así que supongo que no hace falta que lo vuelva a hacer, tan sólo diré que es uno de los mejores estilos de música, por mucho que puedan decir sus detractores y críticos más voraces.
Bien es cierto, que mi vestimenta e imagen en general no se ha visto alterada por la afición a este género musical (salvo las camisetas de grupos que me he comprado). Pero mi mente y forma de pensar sí han cambiado. He pasado de tolerar e incluso querer escuchar música tipo 40 principales a detestarla por completo. A odiar a los triunfitos y demás productos prefabricados, listos para vender y forrarse en el proceso. Y he aprendido a valorar mucho más la música de este tipo de grupos (los del género heavy) que lo tienen muy muy difícil. Como estamos acostumbrados a escuchar a Alejandro Sanz y Bisbal, pensamos que todo aquél que se dedica a la música gana millones con ello y no tiene problemas económicos. Nada más alejado de la realidad: la mayor parte de los grupos se enfrentan a un sueldo miserable y unas ganancias por discos que casi dan ganas de llorar. Estos grupos, que no tienen por qué ser aficionados, son luchadores como nunca lo serán los dos superventas que acabo de mencionar. Estos pobres desafortunados que eligieron hacer la música que les gusta en lugar de vender su alma al diablo de los 40 principales para ganar dinero cantando canciones que no han escrito son auténticos héroes que, en sus comienzos (y algunos con menos suerte durante toda su corta carrera), han visto cómo tenían pérdidas tras un concierto o vendían tan pocos discos que la discográfica no quería volver a tener trato con ellos. Estos grupos son los que conforman la banda sonora de mi vida.
Y algunos son muy buenos. Estos son los que llegan a vender más discos y hacer grandes conciertos, aunque ni por esas llegan al nivel de los productos salidos de la meca de los 40. Pero estos son los auténticos; sabes que la música y las letras son suyas al 100%. Y hacen música muy buena, en muchos casos comparable con la de los grandes maestros de la música clásica (véase como ejemplo al gran Yngwie Malmsteen o al increíble Michael J. Romeo de Symphony X ). Y estos son los que me emocionan día a día y consiguen hacerme mover el esqueleto ;)
Y ellos componen la banda sonora de mi vida :)
Un día cualquiera
Un día cualquiera, por la mañana temprano. Estoy en la cama, recién despierto. Acabo de apagar el despertador, aunque no conscientemente. Como de costumbre, lo he apagado aún dormido, de forma automática: estímulo-respuesta.
El primer pensamiento consciente, como siempre, es para mi novia, el amor de mi vida. Primero, un recuerdo: su sedoso cabello azabache, cubriéndole parte de su rostro; sus brillantes ojos verdes, que me hablan en un lenguaje sin palabras; sus carnosos labios que me incitan al beso. Todo esto conforma un semblante de aspecto angelical al que, al menos para mí, es difícil resistirse. Lo siguiente es un deseo: que estuviera conmigo, metida bajo las sábanas. No es un anhelo sexual, sino la necesidad de mi alma de estar junto a la mitad que le falta y en cuya compañía se siente completa de nuevo. Es algo vital: estoy seguro de que si me separaran demasiado de ella, simplemente me marchitaría hasta morir. Y en esos primeros momentos de vigilia es cuando se me hace más necesaria, como si requiriera de un ancla que me mantuviera en este mundo para no volver a los parajes oníricos. Me encantaría despertar y contemplar esa carita que me vuelve loco, observar cómo los pequeños rayos de sol que se cuelan a través de la persiana acarician suavemente su piel. Poder despertarla con un beso en los labios y susurrarle al oído que la quiero. Saber que ha comenzado un nuevo día y que lo empezamos juntos. Seguro que eso me daría más fuerzas para salir de las arenas movedizas en que se convierten las sábanas cada mañana. Y, decididamente, iniciar el día imbuido de la felicidad que me proporciona tiene que ser la mejor forma de despertar. Tras el momento de deseo, ya un poco más despierto, cojo el teléfono móvil y le hago una llamada perdida: mi forma de darle los buenos días.
El resto del día transcurre con lentitud si no estoy con ella. Pienso de vez en cuando en mi ángel, pero la mayor parte del tiempo tengo la mente ocupada. Sin embargo, siempre hay un lugar en mi pensamiento para ella. A todas partes me acompaña, pues la llevo en mi corazón. Y poco a poco se agota el día hasta que llega el momento de acostarse.
Entonces, mi último pensamiento es también suyo. No falta nunca un mensaje de buenas noches, ya que no puedo deseárselas en persona. Es la manera de sentirme más cerca de su ser, a pesar de la evidente e inevitable distancia que nos separa. Es en estos instantes cuando más extraño su presencia. Necesito tenerla y sentirla a mi lado, contemplar la sonrisa que ilumina su cara, inundando mi interior de esa sensación de paz y plenitud inalcanzable, que no podía haber imaginado que existiera, antes de conocerla. Dormirme respirando su aroma, acariciando supiel... Decirle cuánto le amo con el roce de mis labios en los suyos. Unirnos en un solo ser. Sentir que el universo nos sobra. Rodearla con mi brazo, protegiéndola, cuidándola. Todo lo que necesito es que ella esté a mi lado. Anhelándola, deseando que esta necesidad se convierta pronto en realidad, conformándome, resignado, con encontrarla en mis sueños. Y de esta manera, mi día se apaga mientras pienso en ella...
Este pequeño relato está dedicado a mi niña (esto es evidente, pero quería dejarlo claro). Es algo que escribí hace bastante tiempo y que releí hace poco y quise colgarlo aquí ;
Espero que os guste, ya me contaréis ;)
Novedades varias próximamente
En cuanto tenga algo de tiempo (supongo que como mañana y pasado es fiesta lo tendré) voy a darle los últimos retoques a la primera de mis tiras cómicas (a ver qué tal acogida tiene entre vosotros) y la subiré. Espero que dejéis comentarios todos los que la veáis, aunque sólo sea para criticarla (constructivamente), para poder mejorar para la siguiente...
También tengo ya algunas cosillas de mi cómic que voy a ir subiendo aun blog independiente, cuyo enlace postearé por aquí en cuanto lo tenga todo a punto ;) Subiré la ficha de algunos personajes, diseños definitivos, algún que otro boceto, descripciones de razas que aparecerán en el cómic y alguna que otra cosilla más. Sigo trabajando en el argumento, dándole muchas vueltas y puliéndolo todo lo que puedo. Va cambiando a un ritmo increíble, así que no sé cuándo lo tendré listo, por lo que quizá me lance a hacer las primeras páginas que pretenderán ser una introducción, ya que el comienzo sí está bastante claro.
Además, estoy preparando un blog para subir todo lo que hemos hecho de Beta-jumpers, porque creo que es mejor idea tenerlo en un blog que en una página web. Además, así podréis comentar las viñetas y las páginas del cómic ;)
Y una novedad que no os podré mostrar pero que espero que sí que notéis es que ayer me compré algo que hacía tiempo quería: un libro de anatomía orientado al arte (en mi caso, dibujo, aunque no sé yo si lo mío se puede considerar arte, pero bueno...). Me va a venir muy bien y espero aprender mucho. Así que, dentro de poco seré capaz de dibujar seres humanos con un aspecto más realista, espero... Como tendré que practicar mucho, supongo que podré ir colgando por aquí los dibujos que haga para ir probando. Lo cual es una excusa perfecta para abrir montones de entradas, gua ja ja!! :P
Y, de momento, poco más, ya iré colgando por aquí las cosillas según las vaya teniendo.
Un saludo y que disfrutéis el puente aquellos que podáis!!

